Volumen 26 Número 54 Año 2026
Artículo original
Capacidad institucional de los gobiernos municipales en la sostenibilidad urbana del Ecuador
Institutional Capacity of Municipal Governments in Urban Sustainability in Ecuador
Capacidade Institucional dos Governos Municipais na Sustentabilidade Urbana do Equador
Nathyn Victor Collins Ventura
https://orcid.org/0000-0003-3775-3439
Universidad César Vallejo, Piura, Perú
Kevin Alex Melgar Ojeda
https://orcid.org/0000-0002-0349-6238
Universidad César Vallejo, Piura, Perú
*Email: ncollins@ucvvirtual.edu.pe
Como citar este artículo: Collins Ventura, N. y Melgar Ojeda, K. (2026). Capacidad institucional de los gobiernos municipales en la sostenibilidad urbana del Ecuador. Arrancada, 26(54), 288-301. https://arrancada.cuaje.edu.cu
Resumen
La investigación analizó la influencia de la capacidad institucional de los gobiernos municipales en la sostenibilidad urbana y deportiva del cantón La Libertad, Ecuador, durante 2026. El estudio adoptó un enfoque cuantitativo, de tipo básico, con diseño no experimental, transversal y alcance correlacional causal. Se aplicaron dos cuestionarios tipo Likert a 949 ciudadanos, validados mediante juicio de expertos (alfa de Cronbach de 0,983 y 0,978). Los datos se procesaron mediante regresión logística ordinal. Los hallazgos revelaron que la capacidad institucional influyó significativamente en la sostenibilidad urbana (χ² = 691,764; p < 0,001; Nagelkerke = 0,616), correspondiendo a la capacidad funcional el mayor poder explicativo (Nagelkerke = 0,619), seguida de la capacidad de gobernanza (0,592) y estructural (0,504). Se concluyó que la sostenibilidad urbana y deportiva dependió de la destreza del municipio para gestionar funciones y relacionarse con la ciudadanía, más que de la mera dotación de recursos, recomendándose priorizar la planificación, la participación ciudadana y la articulación interinstitucional.
Palabras clave: gobierno local, desarrollo sostenible, deporte, administración pública, participación ciudadana.
Abstract
The research analyzed the influence of the institutional capacity of municipal governments on urban and sports sustainability in the canton of La Libertad, Ecuador, during 2026. The study adopted a quantitative, basic approach with a non-experimental, cross-sectional design and a correlational-causal scope. Two Likert-type questionnaires were applied to 949 citizens, validated through expert judgment (Cronbach’s alpha of 0.983 and 0.978). Data were processed using ordinal logistic regression. The findings revealed that institutional capacity significantly influenced urban sustainability (χ² = 691.764; p < 0.001; Nagelkerke = 0.616), with functional capacity having the greatest explanatory power (Nagelkerke = 0.619), followed by governance capacity (0.592) and structural capacity (0.504). It was concluded that urban and sports sustainability depended on the municipality’s ability to manage its functions and engage with citizens rather than on the mere endowment of resources, recommending prioritizing planning, citizen participation, and inter-institutional articulation.
Keywords: local government, sustainable development, sport, public administration, citizen participation.
Resumo
A pesquisa analisou a influência da capacidade institucional dos governos municipais na sustentabilidade urbana e esportiva do cantão La Libertad, Equador, durante 2026. O estudo adotou uma abordagem quantitativa, de tipo básico, com delineamento não experimental, transversal e alcance correlacional-causal. Foram aplicados dois questionários tipo Likert a 949 cidadãos, validados por meio de julgamento de especialistas (alfa de Cronbach de 0,983 e 0,978). Os dados foram processados por meio de regressão logística ordinal. Os resultados revelaram que a capacidade institucional influenciou significativamente a sustentabilidade urbana (χ² = 691,764; p < 0,001; Nagelkerke = 0,616), com a capacidade funcional tendo o maior poder explicativo (Nagelkerke = 0,619), seguida pela capacidade de governança (0,592) e estrutural (0,504). Concluiu-se que a sustentabilidade urbana e esportiva dependeu da habilidade do município em gerir suas funções e se relacionar com os cidadãos, mais do que da mera dotação de recursos, recomendando-se priorizar o planejamento, a participação cidadã e a articulação interinstitucional.
Palavras chave: governo local, desenvolvimento sustentável, esporte, administração pública, participação cidadã.
Recibido: enero/26 Aceptado: abril/26
Introducción
La urbanización se consolidó durante las últimas décadas como uno de los procesos que más transformaron la relación entre las sociedades y su entorno. Las Naciones Unidas (2019) estimaron que el 55 % de la población mundial residía en áreas urbanas en 2018 y proyectaron que esa proporción alcanzaría el 68 % hacia 2050, de modo que la mayor parte de la presión sobre el suelo, el agua, la energía y los servicios públicos se concentró en las ciudades. Esta dinámica afectó directamente a las administraciones municipales, a las cuales se les delegó una mayor carga en el manejo de residuos, el tránsito, el desarrollo urbano y las obras. Sin embargo, tuvieron que enfrentar estos retos con recursos financieros y técnicos que no crecieron al mismo ritmo que las necesidades de la población.
En Ecuador, la Constitución de la República (Asamblea Constituyente, 2008) asignó a los gobiernos autónomos descentralizados municipales competencias exclusivas sobre la planificación del desarrollo cantonal, el control del uso y la ocupación del suelo, la prestación de servicios de agua potable, alcantarillado, manejo de desechos sólidos y saneamiento ambiental, y la gestión del tránsito y el transporte. El Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Asamblea Nacional, 2010) consolidó este modelo al definir que la gestión municipal debe basarse en la transparencia, la participación ciudadana y la planificación articulada. A pesar de estas buenas intenciones, delegar competencias por decreto no aseguró que las alcaldías tuvieran las herramientas prácticas para ejecutarlas. De hecho, la brecha existente entre las obligaciones legales y la capacidad operativa de las instituciones ha quedado claramente reflejada en los datos concretos de sostenibilidad en las ciudades.
Diversas investigaciones coinciden en que la sostenibilidad no se sostiene sola, sino que necesita de una base institucional y organizativa sólida. Morales Corozo et al. (2026) desarrollaron un modelo para calcular el riesgo real de desastres a nivel municipal en Ecuador, comprobando que el riesgo disminuye notablemente cuando la capacidad de gestión de los cabildos y la calidad de la consultoría ambiental interactúan de forma complementaria. En esta misma línea, Morejón Santistevan y Chica Domínguez (2026) analizaron la influencia de la capacidad institucional en la sostenibilidad operativa de los gobiernos municipales ecuatorianos, encontrando que la cooperación intermunicipal redujo en 76 % la probabilidad de utilizar botaderos abiertos, lo que evidencia que la articulación entre municipios constituye un factor determinante para la sostenibilidad ambiental.
La literatura internacional también respalda esta relación. Lagunes-Gómez et al. (2022) estudiaron la capacidad institucional de los ayuntamientos en el estado mexicano de Veracruz, demostrando que no existe una relación directa entre la ubicación geográfica de un municipio y su nivel de capacidad operativa, lo que los llevó a concluir que cualquier esfuerzo por fortalecer a los gobiernos locales debe basarse en estrategias regionales específicas y fundamentadas en evidencia empírica. Por su parte, Ramírez Rincón et al. (2021) identificaron que la barrera más significativa para la planificación urbana sostenible en los Países Bajos fue la falta de prácticas de sostenibilidad consistentes y estandarizadas en el trabajo diario, mientras que las directrices flexibles que incentivaron proyectos innovadores operaron como habilitadores clave.
En el contexto ecuatoriano, investigaciones recientes han examinado la gobernanza urbana en ciudades intermedias. Zambrano-Monserrate y Tarupi-Montenegro (2025) analizaron cómo la débil coordinación, la planificación fragmentada y la limitada participación ciudadana impiden que incluso las políticas bien diseñadas alcancen resultados significativos en ciudades como Santo Domingo, Portoviejo y Cuenca. Estos hallazgos revelan barreras de gobernanza comunes en contextos marcados por la descentralización y la fragilidad institucional.
Un aspecto emergente en la literatura reciente es la vinculación entre sostenibilidad urbana y deporte. La Nueva Agenda Urbana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible reconocen que el deporte y la actividad física, cuando se integran en los procesos de planificación urbana, mejoran la calidad de vida, fortalecen la inclusión social y contribuyen a comunidades más saludables y resilientes (ONU-Hábitat, 2026). Loor (2025) examinó las canchas de ecuavoley en asentamientos informales de Quito, demostrando que estos espacios deportivos funcionan como infraestructuras vitales de la vida cotidiana que, aunque carecen de apoyo institucional formal, se sostienen mediante redes sociales, intercambios económicos y tradiciones culturales. Esta perspectiva resulta relevante para comprender cómo la sostenibilidad deportiva se articula con la sostenibilidad urbana en contextos de institucionalidad frágil.
Herrera Franco et al. (2025) analizaron el impacto de la construcción de centros deportivos en zonas urbanas del cantón La Libertad, encontrando que el 78 % de los encuestados practica algún deporte, con alta preferencia por el fútbol, el vóleibol y el básquetbol, pero con acceso limitado a infraestructura deportiva adecuada. Los autores concluyeron que la construcción de un centro deportivo contribuiría a la revitalización del comercio local, la generación de empleo y la reducción del sedentarismo, aunque advirtieron sobre los desafíos asociados al mantenimiento, la sostenibilidad y los efectos adversos en la comunidad circundante. Este estudio evidencia que la infraestructura deportiva constituye un componente de la sostenibilidad urbana que depende directamente de la capacidad institucional municipal para planificarla, financiarla y mantenerla.
El cantón La Libertad, ubicado en la provincia de Santa Elena, es un claro ejemplo del choque entre la rápida expansión urbana y las limitaciones de las instituciones. Según el INEC (2023), este cantón pasó de tener 95.942 habitantes en 2010 a 112.247 en 2022. Este salto del 17 % en apenas doce años impactó fuertemente a una zona que es el principal motor comercial y de servicios de la península. Naturalmente, al haber más personas, se disparó la necesidad de agua potable, recolección de basura, seguridad, transporte, espacios públicos e infraestructura deportiva. Toda esta presión puso a prueba al municipio, exigiéndole una capacidad operativa y de gobernanza mucho mayor.
El análisis de la literatura permitió detectar un importante vacío investigativo. Primero, existe una desconexión teórica entre los estudios sobre capacidad institucional, que se centran en el manejo de fondos o la transparencia, y los de sostenibilidad urbana, que se enfocan en mediciones técnicas, sin cruzar ambas variables. Segundo, se observa un sesgo metodológico y geográfico, ya que la evidencia cuantitativa disponible se concentra en países europeos, asiáticos o grandes metrópolis latinoamericanas, mientras que las ciudades intermedias de la costa de Ecuador han sido ignoradas. Finalmente, faltan enfoques que contrasten cómo las dimensiones estructurales, funcionales y de gobernanza de las alcaldías impactan en la sostenibilidad urbana y deportiva.
A partir de estas carencias, surge el problema científico de este trabajo: la falta de datos empíricos para determinar cuánto influye la capacidad institucional de un ayuntamiento en la sostenibilidad que percibe la población dentro de un cantón ecuatoriano en fase de expansión. En coherencia con el problema formulado, el objetivo general de la investigación fue determinar la influencia de la capacidad institucional de los gobiernos municipales en la sostenibilidad urbana y deportiva en Ecuador, 2026. Los objetivos específicos fueron: establecer la influencia de la capacidad estructural; analizar la influencia de la capacidad funcional; y evaluar la influencia de la capacidad de gobernanza.
La investigación adoptó como sustento principal la teoría neoinstitucional, que postula que las instituciones son las normas que estructuran la interacción humana, minimizan la incertidumbre y condicionan el desempeño de las sociedades (North, 1990). Bajo este enfoque, los gobiernos municipales no pueden verse únicamente como ejecutores de competencias legales; son verdaderas maquinarias organizacionales que, dependiendo de sus capacidades operativas, lograrán o no convertir los recursos del Estado en servicios urbanos eficientes. Esta idea dialoga directamente con Fukuyama (2013), para quien la gobernanza debe entenderse como la capacidad real de un gobierno para establecer reglas, hacerlas cumplir y entregar servicios a la ciudadanía. En consecuencia, la capacidad institucional se convierte en la pieza central para explicar el éxito o fracaso de las políticas locales.
El estudio se justifica en el plano teórico porque contrasta empíricamente los postulados del neoinstitucionalismo y de los enfoques de capacidad estatal con los fundamentos del desarrollo sostenible en su formulación de tres pilares, lo que permite verificar si la capacidad institucional, entendida como un constructo multidimensional, explica las dimensiones ambiental, sociocultural, económica y deportiva de la sostenibilidad urbana. En el plano práctico, los resultados ofrecen al gobierno municipal un diagnóstico basado en evidencia sobre las dimensiones de la capacidad institucional que tienen mayor influencia en la sostenibilidad urbana, lo que facilita priorizar intervenciones en talento humano, procesos, planificación, transparencia y participación ciudadana. Desde el punto de vista metodológico, el trabajo aporta dos instrumentos de medición con pruebas de validez y confiabilidad que pueden aplicarse fácilmente en otros cantones.
Muestra y metodología
La investigación fue de tipo básica, de acuerdo con el Manual de Oslo (OCDE y Eurostat, 2018), porque se orientó a generar conocimiento nuevo sobre la relación entre la capacidad institucional de los gobiernos municipales y la sostenibilidad urbana y deportiva, sin perseguir una aplicación comercial inmediata. Se adoptó el enfoque cuantitativo, dado que las variables se midieron numéricamente mediante cuestionarios estructurados y las hipótesis se contrastaron con procedimientos estadísticos (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2018). El diseño fue no experimental, puesto que no se manipularon deliberadamente las variables y los fenómenos se observaron en su contexto natural, y de corte transversal, ya que los datos se recogieron en un único momento del año 2026. El alcance fue correlacional causal, con carácter explicativo.
La variable independiente fue la capacidad institucional de los gobiernos municipales, definida conceptualmente como la habilidad de las organizaciones municipales para disponer de recursos, organizar procesos y relacionarse con la ciudadanía y otros actores con el propósito de cumplir sus competencias y generar valor público de manera eficaz, eficiente y legítima. Operacionalmente, se midió mediante un cuestionario de 33 ítems distribuidos en tres dimensiones: capacidad estructural, con nueve ítems referidos al talento humano, los recursos financieros, la infraestructura y tecnología y el marco organizacional; capacidad funcional, con doce ítems sobre planificación, ejecución presupuestaria, prestación de servicios, coordinación interinstitucional y control y evaluación; y capacidad de gobernanza, con doce ítems sobre participación ciudadana, transparencia y rendición de cuentas, articulación con actores y legitimidad.
La variable dependiente fue la sostenibilidad urbana, definida conceptualmente como la condición de una ciudad que logra mantener y mejorar la calidad ambiental, el bienestar sociocultural y la vitalidad económica de su población de manera equilibrada y perdurable, sin comprometer los recursos de las generaciones futuras. Operacionalmente, se midió mediante un cuestionario de 28 ítems organizados en tres dimensiones: ambiental ecológica, con ocho ítems sobre gestión de residuos, calidad del agua y del aire, áreas verdes y gestión de riesgos; sociocultural, con doce ítems sobre servicios básicos, vivienda y espacio público, seguridad, cohesión social, movilidad e identidad cultural; y económica, con ocho ítems sobre empleo, emprendimiento, dinamización comercial y turística e infraestructura productiva. La dimensión sociocultural incorporó indicadores de sostenibilidad deportiva relacionados con el acceso a infraestructura deportiva, la promoción de la actividad física, la disponibilidad de espacios recreativos y el mantenimiento de equipamientos deportivos comunitarios, en atención a los planteamientos de ONU-Hábitat (2026) sobre el deporte como servicio urbano esencial.
La unidad de análisis fue el ciudadano residente en el cantón La Libertad, provincia de Santa Elena, Ecuador. La población estuvo conformada por los 112.247 habitantes registrados en el Censo de Población y Vivienda 2022 (INEC, 2023). Se establecieron como criterios de inclusión ser mayor de 18 años, residir en el cantón durante al menos un año, haber utilizado o conocer los servicios municipales y aceptar voluntariamente participar mediante el consentimiento informado. Se excluyeron los servidores públicos del gobierno municipal, con el fin de evitar conflictos de interés en la valoración de la gestión, las personas que no completaron la totalidad de los ítems y quienes no otorgaron su consentimiento.
Para justificar técnicamente el tamaño muestral se aplicó la fórmula para poblaciones finitas, con un nivel de confianza del 95 % (Z = 1,96), una proporción esperada de 0,5 y un margen de error del 5 %, de la que resultó una muestra mínima de 383 ciudadanos. Con el propósito de incrementar la precisión de las estimaciones y garantizar frecuencias suficientes en todas las combinaciones de niveles requeridas por la regresión logística ordinal, el instrumento se aplicó a 949 ciudadanos, cifra que superó la muestra mínima y redujo el margen de error a 3,17 % con el mismo nivel de confianza. El muestreo fue sistemático en puntos de afluencia ciudadana.
La técnica de recolección de datos fue la encuesta y los instrumentos fueron dos cuestionarios estructurados con escala tipo Likert de cinco opciones: nunca (1), casi nunca (2), a veces (3), casi siempre (4) y siempre (5). El cuestionario de capacidad institucional se fundamentó en el enfoque de capacidad de política pública, en la teoría neoinstitucional y en la gobernanza colaborativa; su puntaje total osciló entre 33 y 165 puntos y se interpretó en tres niveles: bajo (33 a 77), medio (78 a 121) y alto (122 a 165). El cuestionario de sostenibilidad urbana se fundamentó en la teoría del desarrollo sostenible y en el modelo de tres pilares; su puntaje osciló entre 28 y 140 puntos, con niveles bajo (28 a 65), medio (66 a 102) y alto (103 a 140).
La validez de contenido de ambos instrumentos se estableció mediante juicio de expertos, para lo cual se solicitó a cinco profesionales con grado de doctor en gestión pública y áreas afines que evaluaran cada ítem según los criterios de suficiencia, claridad, coherencia y relevancia propuestos por Escobar-Pérez y Cuervo-Martínez (2008); los expertos dictaminaron que los instrumentos eran aplicables. Como evidencia complementaria de validez basada en la estructura interna, las correlaciones ítem-total corregidas oscilaron entre 0,714 y 0,857 en el cuestionario de capacidad institucional y entre 0,727 y 0,815 en el de sostenibilidad urbana. La fiabilidad se estimó mediante el coeficiente alfa de Cronbach con los datos de los 949 participantes; se obtuvo 0,983 para la capacidad institucional, con 0,952, 0,962 y 0,956 en sus dimensiones estructural, funcional y de gobernanza, y 0,978 para la sostenibilidad urbana, con 0,940, 0,954 y 0,932 en las dimensiones ambiental ecológica, sociocultural y económica, lo que evidenció una consistencia interna excelente. Aunque los coeficientes evidenciaron una excelente consistencia interna, valores superiores a 0,95 pueden sugerir cierto grado de redundancia entre reactivos, aspecto que deberá explorarse en futuras investigaciones mediante análisis factoriales más profundos.
El procedimiento se desarrolló en tres fases. En la primera se elaboraron los instrumentos y se sometieron a juicio de expertos; en la segunda se aplicaron los cuestionarios de manera presencial en espacios públicos, mercados, centros comerciales y barrios del cantón, previa explicación del propósito del estudio y obtención del consentimiento informado, con una duración aproximada de 20 minutos por participante; en la tercera se depuraron las respuestas, se codificaron en una matriz de datos y se verificó la ausencia de valores perdidos o fuera de rango en los 61 ítems de los 949 cuestionarios.
Para el análisis descriptivo se calcularon frecuencias absolutas y porcentuales de los niveles de cada variable y dimensión, así como tablas cruzadas entre la variable independiente y sus dimensiones con la variable dependiente. Antes del análisis inferencial se aplicó la prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov con corrección de Lilliefors, pertinente para muestras mayores de 50 casos. Dado que las variables se midieron en escala ordinal y la prueba evidenció distribuciones no normales, la contrastación de hipótesis se realizó mediante la regresión logística ordinal con función de enlace logit. Se evaluaron el ajuste de los modelos mediante la razón de verosimilitud, la bondad de ajuste mediante los estadísticos chi cuadrado de Pearson y de desvianza, la proporción de variabilidad explicada mediante los coeficientes pseudo R cuadrado de Cox y Snell, Nagelkerke y McFadden, y la significancia de los parámetros mediante el estadístico de Wald. El nivel de significancia fue de 0,05. El procesamiento se efectuó con Microsoft Excel y con Python 3 mediante las bibliotecas SciPy y statsmodels.
La investigación respetó los principios éticos para estudios con seres humanos. La participación fue voluntaria y anónima, previa aceptación del consentimiento informado. Se garantizó la confidencialidad de los datos y su utilización exclusivamente con fines científicos.
Resultados
Los resultados se presentan siguiendo el orden de los objetivos de investigación, desde el objetivo general hasta los específicos. Para cada objetivo se exponen primero los resultados descriptivos y luego los inferenciales.
Resultados descriptivos del objetivo general
La capacidad institucional de los gobiernos municipales se ubicó predominantemente en el nivel medio (49,0 %), seguida del nivel bajo (35,7 %), mientras que solo el 15,3 % de los ciudadanos la percibió en nivel alto. La capacidad estructural registró la mayor proporción de valoraciones bajas (39,2 %), en tanto que las capacidades funcional y de gobernanza concentraron más de la mitad de las respuestas en el nivel medio (51,7 % y 50,9 %, respectivamente). La sostenibilidad urbana se concentró en el nivel medio (61,4 %), con un 25,1 % en nivel bajo y un 13,5 % en nivel alto. Entre sus dimensiones, la ambiental ecológica presentó el mayor porcentaje de valoraciones bajas (32,3 %), mientras que la dimensión económica alcanzó la mayor proporción en nivel alto (16,1 %), lo que evidenció que la ciudadanía percibió avances parciales y desiguales.
Tabla 1.Niveles de la capacidad institucional, la sostenibilidad urbana y sus dimensiones en el cantón La Libertad, 2026
|
Variable / Dimensión |
Bajo f (%) |
Medio f (%) |
Alto f (%) |
Total f (%) |
|
Capacidad institucional |
339 (35,7) |
465 (49,0) |
145 (15,3) |
949 (100,0) |
|
Capacidad estructural |
372 (39,2) |
436 (45,9) |
141 (14,9) |
949 (100,0) |
|
Capacidad funcional |
315 (33,2) |
491 (51,7) |
143 (15,1) |
949 (100,0) |
|
Capacidad de gobernanza |
320 (33,7) |
483 (50,9) |
146 (15,4) |
949 (100,0) |
|
Sostenibilidad urbana |
238 (25,1) |
583 (61,4) |
128 (13,5) |
949 (100,0) |
|
Ambiental ecológica |
307 (32,3) |
513 (54,1) |
129 (13,6) |
949 (100,0) |
|
Sociocultural |
269 (28,3) |
538 (56,7) |
142 (15,0) |
949 (100,0) |
|
Económica |
278 (29,3) |
518 (54,6) |
153 (16,1) |
949 (100,0) |
Nota. f = frecuencia; % = porcentaje. Baremos de la capacidad institucional: bajo (33–77), medio (78–121), alto (122–165). Baremos de la sostenibilidad urbana: bajo (28–65), medio (66–102), alto (103–140). Datos obtenidos del cuestionario aplicado a 949 ciudadanos del cantón La Libertad, 2026
La prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov mostró que todas las variables y dimensiones presentaron valores de significación inferiores a 0,05, por lo que se rechazó el supuesto de distribución normal. Este resultado, sumado a la naturaleza ordinal de las mediciones, justificó el empleo de la regresión logística ordinal.
La tabla cruzada de capacidad institucional y sostenibilidad urbana reveló que el 75,3 % de los ciudadanos ubicó ambas variables en el mismo nivel. El 42,9 % percibió ambas en nivel medio, el 21,0 % en nivel bajo y el 11,5 % en nivel alto; además, ningún ciudadano que percibió un nivel bajo de capacidad institucional valoró la sostenibilidad urbana como alta.
Tabla 2.Tabla cruzada de capacidad institucional y sostenibilidad urbana en el cantón La Libertad, 2026
|
Capacidad institucional |
Sostenibilidad urbana Bajo f (%) |
Sostenibilidad urbana Medio f (%) |
Sostenibilidad urbana Alto f (%) |
Total f (%) |
|
Bajo |
199 (21,0) |
140 (14,8) |
0 (0,0) |
339 (35,7) |
|
Medio |
39 (4,1) |
407 (42,9) |
19 (2,0) |
465 (49,0) |
|
Alto |
0 (0,0) |
36 (3,8) |
109 (11,5) |
145 (15,3) |
|
Total |
238 (25,1) |
583 (61,4) |
128 (13,5) |
949 (100,0) |
Nota. f = frecuencia; % = porcentaje respecto del total de participantes. Ningún ciudadano que percibió un nivel bajo de capacidad institucional valoró la sostenibilidad urbana como alta.
Resultados inferenciales del objetivo general
El modelo con la capacidad institucional como predictor redujo el valor de -2LL de 1739,339 a 1047,575, con un chi cuadrado de 691,764 y una significación < 0,001, por lo que el modelo resultó significativo y superior al modelo con solo intersección. Las pruebas de bondad de ajuste de Pearson (p = 0,571) y de desvianza (p = 0,343) indicaron que los datos observados se ajustaron adecuadamente al modelo. El coeficiente de Nagelkerke de 0,616 indicó que la capacidad institucional explicó el 61,6 % de la variabilidad de la sostenibilidad urbana; de forma complementaria, el coeficiente rho de Spearman fue de 0,854 (p < 0,001). Los coeficientes de los niveles bajo (B = -7,094; Wald = 407,388; p < 0,001) y medio (B = -4,321; Wald = 203,514; p < 0,001) fueron negativos y significativos respecto del nivel alto de referencia. En consecuencia, se rechazó la hipótesis nula y se aceptó la hipótesis general.
Tabla 3. Modelos de regresión logística ordinal de la capacidad institucional y sus dimensiones sobre la sostenibilidad urbana en el cantón La Libertad, 2026
|
Predictor |
-2LL final |
χ² |
gl |
p |
Pearson (p) |
Desvianza (p) |
Nagelkerke |
Rho Spearman |
|
Capacidad institucional |
1047,575 |
691,764 |
2 |
< 0,001 |
0,571 |
0,343 |
0,616 |
0,854 |
|
Capacidad estructural |
1216,623 |
522,716 |
2 |
< 0,001 |
0,163 |
0,044 |
0,504 |
0,780 |
|
Capacidad funcional |
1043,113 |
696,226 |
2 |
< 0,001 |
0,594 |
0,367 |
0,619 |
0,853 |
|
Capacidad de gobernanza |
1087,307 |
652,032 |
2 |
< 0,001 |
0,501 |
0,268 |
0,592 |
0,840 |
Nota. -2LL = menos dos veces el logaritmo de la verosimilitud; gl = grados de libertad. Función de enlace: logit. Todos los modelos fueron significativos (p < 0,001). La jerarquía de influencias fue: capacidad funcional (Nagelkerke = 0,619) > capacidad de gobernanza (0,592) > capacidad estructural (0,504). El modelo con capacidad estructural presentó una desvianza marginalmente significativa (p = 0,044).
Resultados del objetivo específico 1
La capacidad estructural se ubicó en nivel bajo para el 39,2 % de los ciudadanos, en nivel medio para el 45,9 % y en nivel alto para el 14,9 %. El 68,2 % de los ciudadanos ubicó la capacidad estructural y la sostenibilidad urbana en el mismo nivel. El modelo con la capacidad estructural como predictor redujo el valor de -2LL de 1739,339 a 1216,623, con un chi cuadrado de 522,716 y una significación < 0,001. Las pruebas de bondad de ajuste de Pearson (p = 0,163) y de desvianza (p = 0,044) indicaron un ajuste adecuado según el estadístico de Pearson, aunque la desvianza resultó marginalmente significativa. El coeficiente de Nagelkerke de 0,504 indicó que la capacidad estructural explicó el 50,4 % de la variabilidad de la sostenibilidad urbana; el coeficiente rho de Spearman fue de 0,780 (p < 0,001).
Resultados del objetivo específico 2
La capacidad funcional se ubicó en nivel bajo para el 33,2 % de los ciudadanos, en nivel medio para el 51,7 % y en nivel alto para el 15,1 %. El 76,8 % de los ciudadanos ubicó la capacidad funcional y la sostenibilidad urbana en el mismo nivel. El modelo con la capacidad funcional como predictor redujo el valor de -2LL de 1739,339 a 1043,113, con un chi cuadrado de 696,226 y una significación < 0,001. Las pruebas de bondad de ajuste de Pearson (p = 0,594) y de desvianza (p = 0,367) indicaron que los datos observados se ajustaron adecuadamente al modelo. El coeficiente de Nagelkerke de 0,619 indicó que la capacidad funcional explicó el 61,9 % de la variabilidad de la sostenibilidad urbana; el coeficiente rho de Spearman fue de 0,853 (p < 0,001). Este resultado posicionó a la capacidad funcional como la dimensión con mayor poder explicativo.
Resultados del objetivo específico 3
La capacidad de gobernanza se ubicó en nivel bajo para el 33,7 % de los ciudadanos, en nivel medio para el 50,9 % y en nivel alto para el 15,4 %. El 74,7 % de los ciudadanos ubicó la capacidad de gobernanza y la sostenibilidad urbana en el mismo nivel. El modelo con la capacidad de gobernanza como predictor redujo el valor de -2LL de 1739,339 a 1087,307, con un chi cuadrado de 652,032 y una significación < 0,001. Las pruebas de bondad de ajuste de Pearson (p = 0,501) y de desvianza (p = 0,268) indicaron que los datos observados se ajustaron adecuadamente al modelo. El coeficiente de Nagelkerke de 0,592 indicó que la capacidad de gobernanza explicó el 59,2 % de la variabilidad de la sostenibilidad urbana; el coeficiente rho de Spearman fue de 0,840 (p < 0,001).
La jerarquía de influencias identificada fue: capacidad funcional (Nagelkerke = 0,619) > capacidad de gobernanza (0,592) > capacidad estructural (0,504). Esta secuencia constituye el aporte original de la investigación, pues evidencia que la sostenibilidad urbana dependió más de lo que el gobierno municipal hizo con sus recursos y de la forma en que se relacionó con la ciudadanía que de los recursos que poseyó.
Discusión
La discusión de los resultados se organiza en función de los objetivos de la investigación y explicita la contribución original de los hallazgos al campo de la gestión pública local. Respecto del objetivo general, los resultados demuestran que la capacidad institucional de los gobiernos municipales influye significativamente en la sostenibilidad urbana y deportiva del cantón La Libertad, dado que el modelo de regresión logística ordinal presenta un ajuste significativo (χ² = 691,764; p < 0,001), una bondad de ajuste adecuada (Pearson p = 0,571; desvianza p = 0,343) y un coeficiente de Nagelkerke de 0,616. La tabla cruzada refuerza este hallazgo, pues el 75,3 % de los ciudadanos ubica ambas variables en el mismo nivel y ningún participante que percibe una capacidad institucional baja valora la sostenibilidad urbana como alta.
Este hallazgo coincide con lo reportado por Morales Corozo et al. (2026), quienes demostraron en municipios ecuatorianos que el índice de capacidad institucional municipal redujo significativamente el riesgo efectivo de desastres, resultado que, al igual que el presente, sitúa a la capacidad organizacional del municipio como determinante de resultados territoriales. La convergencia de resultados obtenidos con fuentes y técnicas distintas fortalece la validez del vínculo entre capacidad institucional y desempeño territorial en el contexto ecuatoriano. Asimismo, el resultado guarda consistencia con Benito et al. (2025), quienes hallaron que las condiciones fiscales y la participación electoral, expresiones de capacidad y legitimidad institucional, explicaron el cumplimiento municipal de los ODS en España.
Desde el punto de vista teórico, el resultado del objetivo general respalda el postulado neoinstitucional de North (1990), según el cual la calidad de las reglas y de las organizaciones condiciona el desempeño económico y social. La magnitud del efecto, con un coeficiente de Wald de 407,388 para el nivel bajo de capacidad institucional frente al nivel alto de referencia, indica que la probabilidad de que un ciudadano perciba niveles superiores de sostenibilidad urbana disminuye drásticamente cuando percibe una institucionalidad municipal débil. La evidencia también es coherente con la concepción de Fukuyama (2013), quien define la gobernanza como la capacidad de un gobierno para hacer cumplir reglas y prestar servicios, ya que la dimensión funcional, referida a la prestación efectiva de servicios y al cumplimiento de la planificación, es la que alcanza el mayor poder explicativo.
Respecto del primer objetivo específico, la capacidad estructural influyó significativamente en la sostenibilidad urbana (χ² = 522,716; p < 0,001), con un poder explicativo del 50,4 %, el menor entre las tres dimensiones. Este hallazgo indica que la dotación de talento humano, recursos financieros, infraestructura y tecnología fue una condición necesaria, pero no suficiente, para alcanzar la sostenibilidad urbana, y que su efecto dependió de la forma en que dichos recursos se transformaron en gestión efectiva. Este resultado dialoga con Pinilla-Rodríguez y Hernández-Medina (2024), quienes demostraron que en América Latina la descentralización fiscal, es decir, la transferencia de recursos a los niveles subnacionales, no produjo mejoras automáticas cuando no estuvo acompañada de instituciones de calidad, con la rendición de cuentas como principal excepción positiva. De forma análoga, los resultados de La Libertad indican que los recursos estructurales del municipio influyen en la sostenibilidad urbana, pero con menor intensidad que las capacidades vinculadas con su uso y con la relación con la ciudadanía.
En cuanto al segundo objetivo específico, la capacidad funcional presentó la mayor influencia sobre la sostenibilidad urbana, con un ajuste significativo del modelo (χ² = 696,226; p < 0,001), adecuada bondad de ajuste (Pearson p = 0,594; desvianza p = 0,367) y un coeficiente de Nagelkerke de 0,619, ligeramente superior al obtenido por la variable en su conjunto. Este resultado coincide con Ramírez Rincón et al. (2021), quienes identificaron que la principal barrera para la planificación urbana sostenible en los municipios neerlandeses fue la ausencia de prácticas de sostenibilidad consistentes y estandarizadas en el trabajo diario, es decir, una limitación de carácter funcional antes que estructural. La coincidencia entre un estudio cualitativo en un país europeo y un estudio cuantitativo en una ciudad intermedia ecuatoriana sugiere que la capacidad para planificar, ejecutar, coordinar y evaluar constituye el núcleo de la capacidad institucional relevante para la sostenibilidad, con independencia del contexto de desarrollo.
La preeminencia de la capacidad funcional es coherente con la propuesta de Cejudo y Michel (2017), quienes sostienen que la acción gubernamental fragmentada solo se supera mediante coordinación, coherencia e integración, condiciones que la investigación midió a través de los ítems de coordinación interinstitucional y de articulación entre la planificación y el presupuesto. También se corresponde con la noción de capacidad operativa de Wu et al. (2015), entendida como la habilidad de movilizar recursos y alinear acciones para implementar políticas. En términos de contribución, este hallazgo reformula la jerarquía implícita en buena parte de los diagnósticos municipales, que suelen priorizar las carencias de recursos, y propone que el fortalecimiento de procesos de planificación, ejecución presupuestaria, prestación de servicios y evaluación constituye la vía con mayor potencial para mejorar la sostenibilidad urbana percibida por la ciudadanía.
Respecto del tercer objetivo específico, la capacidad de gobernanza influyó significativamente en la sostenibilidad urbana (χ² = 652,032; p < 0,001), con adecuada bondad de ajuste (Pearson p = 0,501; desvianza p = 0,268) y un coeficiente de Nagelkerke de 0,592. Este resultado concuerda con Guerrero-Gómez et al. (2021), quienes demostraron que la transparencia de los gobiernos locales latinoamericanos sobre sostenibilidad estuvo condicionada por factores institucionales como la calidad legislativa y la corrupción, lo que evidencia que la relación entre el gobierno local y la ciudadanía forma parte de la infraestructura institucional de la sostenibilidad. Mientras aquellos autores analizaron la divulgación de información en portales web, la presente investigación incorpora la valoración ciudadana de la participación, la transparencia y la rendición de cuentas, y demuestra que estas prácticas se asocian con mejores valoraciones de las condiciones ambientales, socioculturales y económicas del cantón. Se debe destacar que el hecho de que la capacidad funcional presente un coeficiente de Nagelkerke ligeramente superior al del constructo global sugiere que esta dimensión concentra gran parte de la capacidad explicativa de la capacidad institucional respecto a la sostenibilidad urbana.
Un hallazgo particularmente relevante es la vinculación entre capacidad institucional y sostenibilidad deportiva. Los resultados de Herrera Franco et al. (2025) en el mismo cantón La Libertad evidenciaron que el 78 % de los encuestados practica algún deporte, pero que el acceso a infraestructura adecuada es limitado. Esta brecha entre la demanda ciudadana de actividad física y la oferta de infraestructura deportiva refleja las limitaciones de la capacidad funcional del municipio para planificar, ejecutar y mantener espacios deportivos. Los hallazgos de la presente investigación sugieren que la capacidad funcional, al ser la dimensión con mayor poder explicativo sobre la sostenibilidad urbana, constituye también el factor crítico para cerrar la brecha de infraestructura deportiva identificada por Herrera Franco et al. (2025). La evidencia de Loor (2025) sobre las canchas de ecuavoley en Quito refuerza esta interpretación, al mostrar que los espacios deportivos comunitarios que carecen de apoyo institucional formal dependen de redes sociales y economías informales para sostenerse, lo que evidencia la importancia de que los municipios asuman un rol activo en la planificación y mantenimiento de la infraestructura deportiva como componente de la sostenibilidad urbana.
En el plano descriptivo, los resultados muestran que la capacidad institucional se ubica predominantemente en el nivel medio (49,0 %), seguido del nivel bajo (35,7 %), y que solo el 15,3 % de los ciudadanos la percibe en nivel alto; de manera similar, la sostenibilidad urbana se concentra en el nivel medio (61,4 %), con 25,1 % en nivel bajo y 13,5 % en nivel alto. Esta distribución es coherente con el diagnóstico nacional del INEC (2024), según el cual el 44,8 % de los municipios del país dispuso sus residuos en celdas emergentes o botaderos y solo el 31,7 % implementó separación en la fuente, lo que refleja capacidades municipales todavía insuficientes para garantizar la sostenibilidad ambiental. En la misma línea, Becerra-Suarez et al. (2025) reportaron que el 60 % de los residentes de tres ciudades latinoamericanas percibió crecimiento urbano, proporción cercana a la que en La Libertad valora la sostenibilidad en nivel medio, lo que sugiere que la percepción ciudadana de avances parciales es un rasgo compartido de las ciudades de la región.
La jerarquía de influencias identificada, en la que la capacidad funcional supera a la capacidad de gobernanza y esta a la capacidad estructural, constituye el aporte original de la investigación. Este hallazgo amplía hacia el contexto ecuatoriano la validez de los enfoques neoinstitucional y de capacidad estatal, y cuestiona las estrategias de fortalecimiento municipal centradas exclusivamente en la dotación de recursos. Los resultados sugieren que el cumplimiento de las metas 11.3 y 16.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en ciudades intermedias ecuatorianas requiere priorizar la calidad de los procesos de gestión y la apertura del gobierno municipal a la participación ciudadana, así como la integración del deporte en la planificación urbana como servicio público esencial, tal como lo promueve la Nueva Agenda Urbana.
Los resultados sugieren que la sostenibilidad deportiva en ciudades intermedias no depende exclusivamente de la construcción de infraestructura física, sino también de la capacidad institucional para planificar su uso, asegurar su mantenimiento, coordinar programas de promoción de la actividad física y fomentar la participación comunitaria. En este sentido, la capacidad funcional identificada como la dimensión de mayor relevancia constituye un factor estratégico para la consolidación de políticas deportivas sostenibles a nivel municipal.
Además se sugiere que la mejora de la sostenibilidad urbana en ciudades intermedias ecuatorianas no depende exclusivamente de incrementos presupuestarios. La evidencia obtenida indica que los municipios pueden elevar su desempeño mediante el fortalecimiento de procesos internos de planificación, coordinación y evaluación, incluso en contextos de restricciones financieras.
Entre las principales limitaciones del estudio se encuentra su diseño transversal, que impide establecer relaciones causales definitivas entre las variables. Asimismo, la información fue obtenida mediante autopercepción ciudadana, lo que puede generar sesgos asociados al método común de medición. También, el empleo de instrumentos de autopercepción aplicados simultáneamente para medir ambas variables puede haber incrementado la intensidad de las asociaciones observadas debido al posible sesgo de método común. Finalmente, la investigación se realizó en un único cantón ecuatoriano, por lo que los resultados deben generalizarse con cautela a otros contextos territoriales.
Conclusiones
Se determinó que la capacidad institucional de los gobiernos municipales influyó significativamente en la sostenibilidad urbana y deportiva en el cantón La Libertad, Ecuador, en 2026, dado que el modelo de regresión logística ordinal resultó significativo (χ² = 691,764; p < 0,001) y la capacidad institucional explicó el 61,6 % de la variabilidad de la sostenibilidad urbana según el coeficiente de Nagelkerke. Este resultado respondió al problema científico planteado y demostró que la sostenibilidad urbana no dependió únicamente del crecimiento de la ciudad, sino de la capacidad del gobierno municipal para disponer de recursos, gestionar sus funciones y relacionarse con la ciudadanía, lo que constituyó la principal contribución de la investigación al conocimiento sobre la gestión pública local.
Se estableció que la capacidad estructural influyó significativamente en la sostenibilidad urbana (χ² = 522,716; p < 0,001), con un poder explicativo del 50,4 %, el menor entre las tres dimensiones. Este hallazgo indicó que la dotación de talento humano, recursos financieros, infraestructura y tecnología fue una condición necesaria, pero no suficiente, para alcanzar la sostenibilidad urbana, y que su efecto dependió de la forma en que dichos recursos se transformaron en gestión efectiva.
Se analizó la influencia de la capacidad funcional y se comprobó que esta influyó significativamente en la sostenibilidad urbana (χ² = 696,226; p < 0,001) y fue la dimensión con mayor poder explicativo, al dar cuenta del 61,9 % de su variabilidad. En consecuencia, la planificación, la ejecución presupuestaria, la prestación de servicios, la coordinación interinstitucional y la evaluación de la gestión constituyeron el núcleo de la capacidad institucional con mayor incidencia en las condiciones ambientales, socioculturales, económicas y deportivas del cantón.
Se evaluó la influencia de la capacidad de gobernanza y se demostró que esta influyó significativamente en la sostenibilidad urbana (χ² = 652,032; p < 0,001), con un poder explicativo del 59,2 %. Este resultado evidenció que la participación ciudadana, la transparencia, la rendición de cuentas y la articulación con actores sociales y privados operaron como componentes con influencia propia sobre la sostenibilidad urbana, lo que confirmó que la relación entre el gobierno municipal y la ciudadanía formó parte de la infraestructura institucional de la ciudad sostenible.
De manera integrada, se concluyó que la capacidad institucional del gobierno municipal del cantón La Libertad se ubicó mayoritariamente en el nivel medio (49,0 %), con un 35,7 % de valoraciones bajas, y que la sostenibilidad urbana también se concentró en el nivel medio (61,4 %), con la dimensión ambiental ecológica como la más rezagada. La jerarquía de influencias identificada, en la que la capacidad funcional superó a la capacidad de gobernanza y esta a la capacidad estructural, constituyó el aporte original de la investigación, pues evidenció que la sostenibilidad urbana de una ciudad intermedia costera dependió más de lo que el gobierno municipal hizo con sus recursos y de la forma en que se relacionó con la ciudadanía que de los recursos que poseyó. Este hallazgo amplió hacia el contexto ecuatoriano la validez de los enfoques neoinstitucional y de capacidad estatal, y cuestionó las estrategias de fortalecimiento municipal centradas exclusivamente en la dotación de recursos.
Desde la perspectiva de la gestión pública, los resultados sugieren que las estrategias de fortalecimiento municipal deberían priorizar el desarrollo de capacidades funcionales y de gobernanza antes que el incremento aislado de recursos estructurales. Esto implica promover sistemas de planificación estratégica, mecanismos permanentes de participación ciudadana, transparencia activa y modelos de coordinación interinstitucional orientados a resultados.
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Conflicto de intereses
El o los autores declaran que la presente investigación y su redacción no responde a ningún conflicto de interés y que es un artículo inédito.
Contribución de los autores
Nathyn Victor Collins Ventura y Kevin Alex Melgar Ojeda: Realizaron de conjunto toda la investigación presente.